domingo, febrero 26

El naufragio de una mujer anfibio

Estoy juntando
los restos de un naufragio.
Llevo
la estola de dolor del hombre príncipe
el mar
y las cigarras.

La piel atada con cebo
se ahoga en mis pulmones
queman los restos del palacio de oro
y las anclas oxidadas
abren tajos en las manos

anzuelos azules que no cesan
cajones de remedios
cajones de palabras
cajones de muertos flotando en la laguna

yo, sirena de penumbras,
me perfumo con las gotas de los cuerpos
que hacen un gesto desde la orilla.

Allí están todos mis queridos:
yo me sumerjo
entre las piedras umbrías del amor
y la salvaje tormenta del silencio

A mi me dieron de mamar
palabras de sangre
una leche inconclusa de flor en el desierto

Allí vienen todos los cajones
y nos sentamos a tomar el té.

Yo tuve humildes
que pisaron la tierra con zapatos de hierro.
Los frascos de dulce casero
se apilan en los estantes con los libros
y las flores que pintó mi abuela
la tapada
que calmaba el bullir de su savia
bailando alrededor de la mesa
(cuando se quedaba sola
y prendía la radio
y podía latir
sus manos delicadas
con anillos y zafiros ya extraviados)

¿Qué lluvia
qué esperma
qué vientre lleno de semillas
quedó atrapado entre las algas?

Echo un puñado de lágrimas al mar
hago un surco en la tierra
adiós! - digo -
sigo mi camino

Entre el agua y el fuego
nada queda del naufragio.
El ave de la vigilia me cubre el cabello
que se vuelve polvo.

6 comentarios:

Mónica dijo...

Es tan conmovedor y bello tu poema que sólo puedo agradecerte con poesía:

"En el valle que rodean montañas de la infancia
encontramos escritos en la piedra,
serpientes cinceladas, astros,
termiteras.

En el silencio del tiempo vuelan los gavilanes,
cantan cigarras de tristeza
como en esta apartada tarde de domingo.
Con el verano se desnudan los árboles,
se seca la tierra con sus calabazas.
Pero volverán las lluvias
y de nuevo nacerán las hojas
y los pequeños grillos de las praderas
bajo el soplo de una misteriosa nostalgia del mundo.

Y así para siempre
en torno a estos escritos en la piedra, en el poema, en los labios de tus voces
que recuerdan una raza antigua
y tal vez hablan de Dios. "

Vicente Gerbasi

Mónica dijo...

¿cómo hago para releer los poemas japonenes? No encuentro la entrada...
Besos

alguien que pasa por aquí dijo...

Non! Rien de rien ...
Non ! Je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait
Ni le mal tout ça m'est bien égal !

Non ! Rien de rien ...
Non ! Je ne regrette rien...
C'est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé!

Avec mes souvenirs
J'ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n'ai plus besoin d'eux !

Balayés les amours
Et tous leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro ...

Non ! Rien de rien ...
Non ! Je ne regrette nen ...
Ni le bien, qu'on m'a fait
Ni le mal, tout ça m'est bien égal !

Non ! Rien de rien ...
Non ! Je ne regrette rien ...
Car ma vie, car mes joies
Aujourd'hui, ça commence avec toi !

Para vos, Noctiluca. Para vos.

Luna Guerra dijo...

Qué bella poesía!!!!!!!!!

Parabens Clara!!!!!!

Marcelo

Noctiluca dijo...

Muito obrigada Marcelo !!

arroz de sol dijo...

"Echo un puñado de lágrimas al mar
hago un surco en la tierra
adiós! - digo -
sigo mi camino"

Y mi barco en esas lágrimas reconoce el mar sin puertos, toma de la noche su más íntimo sueño y se deshace. Nada firme para el barco que canta y se regresa.
Hay, sí, una voz. Es siempre la misma voz (distinta).
La que sangra, la que tiembla.