viernes, marzo 10

Historia de la Clepsidra

Clepsidra

Clepsidra es una de las palabras más hermosas del idioma. Hay palabras bellas no tanto por su estructura estética como por su contenido semántico, que de algún modo se relacionan afectivamente con la persona que las usa. (...) Pero hay otras que producen un efecto estético agradable, incluso sin conocer su significado. Es el caso de colibrí, ruiseñor, crisálida, gladiolo, efímero, alabastro, cazuela y clepsidra, entre otras.

Proviene del vocablo latino clepsydra, que a su vez deriva del griego klepsydra, compuesta de hydro (agua) y klepto (yo robo). La idea es que el recipiente inferior roba el agua (o la arena) del superior. La antiquísima invención de la clepsidra -de origen mesopotámico- se basa en el principio de que una cantidad dada de agua siempre requiere del mismo tiempo para pasar gota a gota de un recipiente a otro. Este mecanismo es entonces un cronómetro y no un reloj, pues marca una determinada cantidad de tiempo pero no da la hora.

Es el instrumento que más visiblemente representa, con la caída del agua o de la arena, el fluir constante del tiempo.

En Egipto se usaban especialmente durante la noche, cuando los relojes de sombra no servían. Las primeras clepsidras consistieron en una vasija de barro que contenía agua hasta cierta medida, con un orificio en la base de un tamaño suficiente como para asegurar la salida del líquido a una velocidad determinada y, por lo tanto, en un tiempo fijo. El cuenco estaba marcado con varias rayas que indicaban la hora en las diferentes estaciones del año.

Los relojes de agua también se usaron en los tribunales de Atenas para señalar el tiempo asignado a los oradores y cuentan que el filósofo Platón inventó un reloj de agua muy eficiente. Tambien se uso en los tribunales de Roma, y en campañas militares para señalar las guardias nocturnas. El reloj de agua egipcio, más o menos modificado, siguió siendo el instrumento más eficiente para medir el tiempo durante muchos siglos.

No ha llegado ninguna clepsidra antigua hasta nosotros. Sólo se conoce su funcionamiento por las descripciones de Vitrubio (arq. griego, siglo I a.c.)

De: “Historia de los Relojes”, Instituto Ayelén (Educ. Especial, Bs.As.) y Red escolar ILCE (Bs.As.)

8 comentarios:

Reaño dijo...

Debe ser que de acuerdo a sus remembranzas semánticas y a su sonoridad significante, elegí este término (a una dama sin reloj) para ponerlo como título en mi blog.
Todo releoj tiene en su origen, como base, al sol... pero recordemos que las arenas de desdibujan al paso de lo vientos e incluso el beduino más atento espera las notas del agua
de las gotas
del agua
clara
Clara

Noctiluca dijo...

Clepsidra es una palábra bellísima. No recordaba su significado. Podría ser una planta, una diosa griega, una piedra preciosa... Es una forma de medir el tiempo, pero conserva en sí la frescura de un cántaro y su gota de agua, impertérrita y sonora, dulce en la claridad del día (cantarina).

Reaño dijo...

Gracias por el dato sobre Eielson: y, sí, lo más probable es que sobre Madrid cunda ya la Luna llena: pero allí andaré, esperando, como decía el poeta persa, que la luna no me busque en vano...
¿Dónde andarás tú?
Estoy escuchando un disco de José Larralde y lanzo un tintineo y un salud que espero sepan saludarte...

arroz de sol dijo...

Cuenta la historia que los hombres de Colón se turnaban para vigilar clepsidras que irrumpían el viaje y la conquista.
También lo hizo un marinero en la noche del naufragio de Kios. Bebió del agua de su tiempo para no morir sobre el espacio de la arena.
La clepsidra regresó con Borges y con Eliot en mi mano llena de mar.
Ahora soy el barco que se pierde.
Digo adiós desde las luces con que las noctilucas suelen iluminar mis horas, cuando es fácil hablar o dejar palabras de silencio que llegan antes de la melodía.

Noctiluca dijo...

Arroz de mar,

Gracias por su bellisimo texto que me transporta en el tiempo y la historia, dejando un sabor a musicas antiguas, puertos y sal en el cuerpo.

xnem dijo...

De todas las palabras bellas que dices me quedo con "efímero". La belleza de una palabra también depende de su significado. Casi todas esas palabras son esdrújulas y es que son mas musicales, o si no que se lo digan a los americanos; Cole Porter por ejemplo o las letras de las canciones que cantaba Groucho Marx como "Lídia la mujer tatuada". Buenas noches.

Reaño dijo...

Dejé un comment que no aparece... por si ya no lo hiciese te pedía,
volver a la palabra a tu poesía y,
escanciar con ella esta copa que te espera...

mahaya dijo...

Pues tienes razon, existen palabras cuyo solo sonido tiene ritmo y armonia, independientemente de lo que signifiquen. Me has dado una idea, creo que hare mi propia coleccion de palabras que me gusten.