domingo, marzo 11

Se puede vivir sin heladera



Había estado el día entero desenchufada para descongelarse. Llegué a casa a la noche y aún tenía hielo. Yo siempre me olvido de descongelar la heladera. Se junta tanto hielo que ya no se puede abrir la puertita para sacar las cubeteras.

Desoyendo toda verba de sentido común, agarré un cuchillo de asado. Esos que terminan en una punta bien aguda, esos que se venden en las ferias camperas, con estuche de cuero. Una impaciencia sorda me dominaba. La primera estocada nada hirió, y libró de un buen trozo de hielo al aparato. La segunda vez, con más vehemencia, usé algún objeto sólido para golpearlo en la culata, y entonces oí el pssssssssssssss del gas huyendo. Me asusté. Corrí a llamar por teléfono a un amigo, para preguntarle si el gas de heladeras era tóxico. No era. Abrí puertas y ventanas, y sobreviví.




No voy a explicar las pasiones que me llevaron a semejante acto punzante. Sólo decir que fue muy interesante conectar, después, hechos y pensares, y atar tanto cabo suelto. Estaba matando algunas cosas con las que ya no podía convivir. El hielo, la maquinaria familiar, el congelamiento que lleva a la inmovilidad, la conservación eterna del río que fue. El río que fuí.

Pero esa es otra historia... En síntesis, pasé gran parte del verano sin heladera. Y no sé porqué, finalmente no la arreglé. Almuerzo fuera de casa y a la noche cocino. Lo que queda me dura un día y puedo volver a alimentarme la noche siguiente. A veces dura dos días. Hace dos semanas que la manteca está en una heladerita de camping, en perfectas condiciones. Y nunca fui amante de las bebidas heladas. Si compro frutas o verduras, que sea por 2 o 3 días, y ya.

Pero eso sí, la sigo usando como alacena. Sólo tengo especias, algún frasco de mermelada, botellas de agua y una pequeña de Tía María abandonada a su suerte.

Así, callada, silente y cálida, puedo convivir con ella.







Dejo aquí un poemita escrito mucho tiempo antes... en algún momento del 2005. ¿Que acaso adentro/afuera, no es lo mismo?

Heladera en flor

nada me tranquiliza tanto
como inclinarme frente a la heladera
con la puerta abierta.

Permanezco
pensativa y concentrada
mirando mis entrañas.
Me siento acompañada.

Y luego cuelgo una foto mía

17 comentarios:

xnem dijo...

en el desierto no.

Noctiluca dijo...

En el desierto no hay heladeras XNEM !!! jaja los camellos y los hombres se conforman con el agua a temperatura ambiente.

Besotes

MaleNa dijo...

Que buenoooooooo!!!!!!!!!!!!

Soy una Clarita cualquiera o viceversa.

He disfrutado mucho triturando la sin razon.

Me encanta tu Naranjo-Heladera en Flor.


Che, sera que las porteñas somos asi nomas.

Besos para toda la semana Clarion.

tavox dijo...

sin heladera no pudiera vivir ni siquira un dia, en donde guardaria las chelas(cervesas) jeje

saludox

xnem dijo...

Bueno veo que tenemos muchas cosas en común, por una parte mi nevera .-heladera- tiene tantas cosas enganchadas con imanes que casi no se ve, es una obra colectiva de los que vienen a tomar café.
Por otro lado un verano muy caluroso me comprometí a revelar un número muy elevado de rollos de fotografía en blanco y negro, necesitaba hielo para enfriar los líquidos a 20 grados y utilicé la misma técnica que tu, un enorme cuchillo -de trinchar pavos como mínimo- el resultado fue el mismo pssssssshhh! Y ese gas blanco por todos lados, llamada a un amigo “solo es peligroso si cae sobre los alimentos” me dijo. Y nada a buscar nueva nevera. Afortunadamente uno profesores de inglés yankees marchaban de nuevo a su país y se vendía TODA la casa!. 4.000 pesetas (24 euros) una Westinghouse enorme que funciona perfectamente.
Por cierto esta nevera no hace falta ser deshelada.

Y cuando vamos al desierto siempre llevamos una “yeleras” de plástico fenomenales. Fundamentalmente por las chelas que en el Mex son muy económicas, de eso sabe seguro tavox.

Mónica Laoshi dijo...

¡Por fin las pedidas fotos!!!!! Gracias, gracias! que yo tenía la historia pero me faltaban colores y texturas para saberla y pensarla en plenitud:-)
Sólo abrazarte mucho. Por el humor, el valor y la alegría.
Siempre en vos hay una sed de canto y dicha.
Sos amistad, sos tu victoria sobre las redes y los cielos.
Sos claro amor.
Un beso desde Tongling!

xnem dijo...

También haces colección de botellas vacías?

Noctiluca dijo...

Male,
Si Malenús, somos así!! y si vivimos en Flores y bueno algunas excepciones de B. Norte (jejeje) más todavía!!!
Besotes para vos y tu cabellera color de volcán!!

Tavox,
Pues en ese caso... imprescindible ! ;)

Xnem,
Ah!!! que alivio no ser la única asesina de heladeras por aquí!!! y como salió el trabajo?
Sí... colecciono botellas, frascos, cosas de colores...

Monica,
Viste? finalmente las hice y las viste. Besos de redes y ruedas que rien.

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Hola amiga, cuanto me alegra verte de nuevo en el circuito, me gusta leerte, me enganchan tus historias, dejá la puerta sin llave, que voy a pasar seguido. Te dejo un beso enorme.

Gerald dijo...

Hay dos cosas tuyas de las cuales yo no podría vivir...

El nombre de tu blog: SIN RELOJ
Y este post: SIN HELADERA!

Un beso, con hielo!

Anavi dijo...

Qué manera de hacerme reir!! es que debe ser algo universal: clavar el cuchillo en el hielo exorsizando fantasmas!!!
Yo me muero si no tengo heladera!!
Y el poema, parece que lo hubieras escrito para Peter. Se para frente a la heladera, abre la puerta y se queda mirandola un rato largo con la puerta abierta y yo me vuelvo loca!! jajajajajaja
Un beso enorme!!

Noctiluca dijo...

Juan,
Qué alegría verte ángel viajero !! Estás por acá? un abrazo!!

Gerald,
Habrá querido decir sin las cuales no podrías vivir? sin reloj y sin heladera?? se puede... Besos chilenín!!

Anaví,
Ah decile que lo comprendo..!! jajaj Besotesssss

amelche dijo...

Te hace falta un pozo de nieve como los que vi en las montañas. Más natural, al menos, y sin gases que contaminan la atmósfera. :-)

Pero, señorita, que estamos en la era de las heladeras no-frost que ya no hay que descongelar y te ahorran instintos asesinos con el cuchillo. :-D

xnem dijo...

Parecía que el pescadito decía “Me gusta Chicago” pero no, no se que dice que quiere invitar a dormir… ¿al río Tajo?

Recuérdame que te envíe el mail de MIL ASTILLAS.

rigo dijo...

Que empatía siento al leer tu blog otra vez! Empezando por Pescado Rabioso que me encanta. Siguiendo por vida doméstica, sus artefactos y sus extrañas conexiones con el mundo de los sentimientos.
Me dio mucha risa y una sensación de complicidad leer tus desventuras descongeladas.
En un momento de mi vida pensé que los artefactos domésticos se habían confabulado contra mi y que me atacarían en ejércitos imbatibles. Y lo peor: simbolizando no se que extraño defecto que me convertía en un ser insoportable, al menos para ella. Me reí muchas veces de esta idea de los artefactos confabulados con mi ex-mujer. Ahora vivo en departamento práctico donde todo funciona, o casi. Y si no funciona el mundo no se cae a pedazos. Mi heladera acumula hielo por montones eso si, pero ya se que no debo acuchillarla (aunque a veces lo necesite).

Mónica Laoshi dijo...

Dulce Clara! quedó bárbara la musicalización del post!
Poema, fotos, reflexiones personales, buceo por la levedad del ser y música!
Nos das siempre la posibilidad de pensar tantas cosas....! Qué bueno eso!
Un abrazo de amistad y flor.

Sebastián dijo...

Noctiluca, sos la primera persona que conozco que es capaz de convertir este accidente doméstico en filosofía. ¡Enhorabuena! :)