miércoles, febrero 15

Sobre lecturas y Clarice Lispector

Resulta que leo a Clarice Lispector y fascina pero angustia (¿sensación de opresión?)

Ella quiere que la palabra sea corpórea quiere explicar cada una de sus sensaciones pensamientos de cada segundo y menores que un segundo.

Quiere ser su palabra vibrando en el instante.

Dejo que lo diga ella:

"Te digo: estoy intentando captar la cuarta dimensión del instante-ya, que de tan fugitivo no lo es más porque ahora se tornó un nuevo instante-ya que tampoco es más. Cada cosa tiene un instante en que ella es. Quiero apoderarme del es de la cosa. Esos instantes que transcurren en el aire que respiro; en fuegos de artificio ellos estallan mudos en el espacio. Quiero poseer los átomos del tiempo. Y quiero capturar el presente que por su propia naturaleza me está interdicto: el presente me huye, la actualidad me escapa, la actualidad soy yo siempre en el ya. Sólo en el acto del amor --por la límpida abstracción de estrella del que se siente-- cáptase la incógnita del instante que es duramente cristalina y vibrante en el aire, y en la vida es ese instante incontable, mayor que el acontecimiento en sí; en el amor el instante de joya impersonal refulge en el aire, gloria extraña del cuerpo, materia sensibilizada por el escalofrío de los instantes --y qlo que se siente es al mismo tiempo que inmaterial tan objetivo que sucede como fuera del cuerpo, brillando en lo alto, alegría, alegría es materia de tiempo y es por excelencia "el instante". Y en el instante está el es de él mismo. Yo quiero captar mi es. Y canto aleluyas hacia los aires como hace el pájaro."

Fragmento del libro "Agua Viva", de Clarice Lispector.

2 comentarios:

arroz de sol dijo...

"Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta . Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde esta tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros. "

Para Noctiluca, de Clarice Lispector, que desde quién sabe qué nube de tinta seguirá comiendo arroz.

Anónimo dijo...

Me gusta mucho lo que hiciste con estos ojos.
¿Harías algo parecido con bocas o con manos? Quedaría particularmente fabuloso.

Besos